sábado, 11 de febrero de 2017



TEORÍAS DE APRENDIZAJE EN UNA ERA DIGITAL


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La educación actualmente es concebida como un proceso  social, mediante el cual se debe adquirir diferentes competencias y habilidades  para poder emplear a lo largo de la vida y  operar de manera activa, participativa, idónea y eficaz. Esto con el fin,  de desenvolverse asertivamente en una sociedad caracterizada por un sinnúmero de transformaciones tecnológicas  y una descomunal masa de información que se producen en todos los ámbitos de la actuación humana.  En este sentido, el presente texto tiene como propósito abordar diferentes teorías,  considerando los contextos del aprendizaje y los posibles aspectos capaces de promover la innovación educativa; todo esto enmarcado en el rol fundamental y vinculante del docente con las nuevas tecnologías.

A razón de esto, es importante resaltar que la educación ha pasado por diversas etapas históricas, en las cuales el rol del maestro, del alumno y la concepción del conocimiento, han variado en el tiempo; según los cambios epistémicos y las teorías de aprendizaje en las cuales se sustentan estos procesos.  Hasta mediados del siglo XX, se marcaba el conocimiento individual, por sobre el social. A finales del siglo pasado, el enfoque sociocultural valorizó lo social como complemento al proceso cognitivo de cada individuo, empleando en la actualidad teorías de aprendizaje basadas en lo social, en el trabajo colaborativo y cooperativo. Sin embargo, es conveniente revisar de manera sucinta las principales teorías de aprendizaje y la relación de las mismas con la tecnología y la forma de aprender, pues en la actualidad,  según  Cobo y Moravec (2.011)  parece una ironía que aun, cuando el discurso de una sociedad basada en el conocimiento se ha asentado de manera global, no sea posible dar una respuesta adecuada a la demanda de los interesados en estudiar y  el modelo de un catedrático hablándole a un grupo de estudiantes no parece ser suficiente para responder a las demandas de la época actual.

En ese orden de ideas, se hablará en primer lugar de la pedagogía cognitiva conductual, en la cual se concibe el aprendizaje  como nuevas conductas o cambios en las conductas que se adquieren como resultado de la respuesta del sujeto ante estímulos,  enseñar desde esta teoría  es promover el procesamiento mental a través de actividades donde el individuo atienda, codifique, transforme, ensaye, almacene y localice la información. De esta forma, la enseñanza que se le imparte a un individuo debe estar constituida por su entorno, su pasado, presente y futuro, además de la realidad concreta e imaginaria con la que cuenta para amalgamar su nueva estructura mental (Wertheimer, 1944) citado en (Galvis, 2012). El rol del docente está centrado en ser facilitador y guía del alumno hacia una comprensión, organizar experiencias didácticas para lograr los aprendizajes propuestos y diseñar ejercicios y prácticas en los que se proporcione retroalimentación que permita que los nuevos conocimientos se relacionen y asimilen dentro de la estructura cognitiva del estudiante. Sin embargo, el rol docente está enmarcado en ser un proveedor de conocimientos que si bien es cierto aporta al fin de la educación, limita la posibilidad para que el  estudiante construya su propio saber y se vea al aprendizaje como un proceso social y significativo.

En segundo lugar,  se encuentra al aprendizaje socio- constructivista  caracterizado como sitios “donde los aprendices pueden trabajar juntos y apoyarse mutuamente al usar una variedad de herramientas y recursos de información en su búsqueda guiada de metas de aprendizaje y actividades de solución de problemas” (Wilson, 1996, p. 5) citado por (Anderson & Dron, 2011). En esta concepción el profesor cumple el rol de orientador o facilitador y no un simple proveedor de conocimientos. Por lo tanto, el aprendizaje es considerado como un proceso de construcción de conocimientos e interpretaciones, de asimilación de información y ajuste de significados previos, que se adaptan de acuerdo a la nueva información, integrando así conocimientos previos y nuevos (Duffy y Cunningham, 1996). En este enfoque, las herramientas tecnológicas juegan un papel determinante de aprendizaje social y hacen que el proceso de enseñanza aprendizaje sea más significativo y eficaz pues Sherry y Wilson (citados por Chan y otros, 2006) señalan que un ambiente de aprendizaje constructivista es el lugar en donde los participantes manejan recursos, información, materiales impresos, visuales, y herramientas tales como programas de procesamiento, correo electrónico, instrumentos de búsqueda que permiten la construcción de soluciones significativas a diversos problemas. Cabe resaltar, que en la actualidad existen diferentes herramientas que facilitan el proceso educativo; Moodle, videoconferencias, chat, plataformas educativas, wikis, entre otros, que hace que los docentes deban  iniciar  un proceso de actualización y empoderamiento para estar acorde a las necesidades de la educación actual.

En tercer lugar, se encuentra una teoría en la que el  aprendizaje presupone mantener conexiones permanentes a tres niveles: entre comunidades especializadas, entre fuentes de información y entre redes, esta teoría es denominada pedagogía conectivista. También asume, según Anderson & Dron (2011) que el rol del aprendiz no es memorizar o entender toda la información, sino ser capaz de encontrar, filtrar y aplicar conocimiento cuando y donde se requiere. Contrario a las teorías anteriormente descritas, la conectivista se basa en la ubicuidad de las conexiones en red entre personas, artefactos digitales y contenido. Por ende,  la tecnología juega un papel importante en la determinación de la pedagogía, de hecho, la define. En el conectivismo, el estudiante asume un rol activo y autónomo, se sitúa en el centro del proceso de aprendizaje, tiene el control de su saber y hace conexiones con otros para fortalecerlo, construye redes y ambientes personales de aprendizaje. Por su parte, el  profesor es  acompañante del proceso de enseñanza-aprendizaje, estimula a los estudiantes para que tome las riendas de su proceso, plantea dudas y guía  cuando este no sepa que hacer orientando su labor. Ahora bien, si se adopta el conectivismo como teoría ¿Cómo se podría implementar en las instituciones que aún no cuentan con estos mecanismos de información y conectividad?

En cuarto lugar, se halla  el modelo TPCK de Koehler y Mishra, el cual está caracterizado por tres componentes principales de conocimiento: Contenido Curricular, Pedagogía y Tecnología. Koehler y Mishra (2006, 2008) consideran que son la base de una buena práctica educativa con TIC y son una técnica pedagógica que usan las tecnologías de forma constructiva para enseñar un contenido curricular pues es la articulación entre  comprender la diversidad de alumnos y sus necesidades de aprendizaje, planificar y diseñar entornos de aprendizaje y experiencias que satisfagan  la diversidad de necesidades de aprendizaje de los alumnos, desarrollar estrategias didácticas eficaces para atender adecuadamente a  la diversidad de necesidades, identificar estrategias de gestión de aula para apoyar la diversidad de alumnos en un aula tecnológica y, por último, evaluar a la diversidad de estudiantes en una aula mediada por tecnologías (Niess, 2008).  

Finalmente, vale la pena mencionar el aprendizaje invisible propuesto por Cobo y Moravec, el cual se concibe como una búsqueda para “remixar formas de aprender que incluyen continuas dosis de creatividad, innovación, trabajo colaborativo y distribuido, laboratorios de experimentación así como nuevas formas de traducción del conocimiento” (Cobo y Moravec,  Pag. 27). Es  una llamada a construir de manera conjunta un paradigma de educación que resulte inclusivo, que no se anteponga a ningún planteamiento teórico que ilumine áreas del conocimiento hasta ahora desatendidas y en donde las TIC juegan un rol importante, pero no determinante.

A modo de conclusión y tomando como referente  la revista tendencias pedagógicas Número 21 de Segovia (como se cita en Contreras  (2010, p. 18,19)  Las prácticas educativas que busquen la innovación,  más que  cumplir con las expectativas del sistema, deben ser ideadas y  desarrolladas para llevar a cabo propuestas  que son trascendentales para ellas; generar ambientes con amplios grados de libertad y compromiso; presentar una imagen de diversidad, de movimiento, romper  las fronteras curriculares; prestar especial atención a la participación, a la observación y a la  escucha de los educandos; buscar el sentido de las cosas; y procurar que no exista separación entre el tiempo de vivir y el de aprender. Características propias de una escuela que propicia un aprendizaje significativo, desarrolla habilidades y competencias,  escuela  en la  que se disfruta y  se aprende de forma simultánea. Por tanto, no se trata en ningún momento de establecer si las TIC en la educación son la herramienta infalible y veraz que va a solventar todos los problemas. Al contrario, lo que se pretende es consolidar y unificar perspectivas que conlleven a un bienestar común.

REFERENTES
Anderson, T: Dron, J (2011). Tecnología para el aprendizaje a través de tres generaciones de pedagogía a distancia mediada por tecnología
Cobo, C; Moravec, J.W (2011) Aprendizaje invisible. Hacia una nueva ecología de la educación.
DUFFY, T y CUNNINGHAM, D. (1996). Constructivism: Implications for the design and delivery of instruction. In D. H. Jonassen, Educational communications and technology, Simon & Schuster, Macmillan, Nueva York.
Ertmer, P., & Newby, T. (1993). Conductismo, cognitivismo y constructivismo: una comparación de los aspectos críticos desde la perspectiva del diseño de instrucción.Performance improvement quarterly.

Galvis, A. H. (2012). Teorías de aprendizaje como sustento a la creación de AVAs. En A. H. Galvis, Ambientes activos para el aprendizaje apoyados con TIC. Metacursos.

Segovia, J. D. (2013). Un marco crítico de apoyo para ubicar y redireccionar experiencias innovadoras en educación: comprensión y transformación. Tendencias pedagógicas, (21), 9-28. http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4182689

Valverde Berrocoso, J., Garrido Arroyo, Ma C. y Fernández Sánchez, R..: (2010). “Enseñar y aprender con tecnologías: un modelo teórico para las buenas prácticas educativas con TIC”. En De Pablos Pons, J. (Coord.) Buenas prácticas de enseñanza con TIC [monográfico en línea]. Revista Electrónica Teoría de la Educación: Educación y Cultura en la Sociedad de la Información. Vol. 11, no 1. Universidad de Salamanca, pp. 203-229. http://revistatesi.usal.es/~revistas_trabajo/index.php/revistatesi/article/view/5840/5866 ISSN: 1138-9737


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