TEORÍAS DE APRENDIZAJE EN UNA ERA
DIGITAL
La educación actualmente es concebida como un proceso social, mediante el cual se debe adquirir diferentes competencias y habilidades para poder emplear a lo largo de la vida y operar de manera activa, participativa, idónea y eficaz. Esto con el fin, de desenvolverse asertivamente en una sociedad caracterizada por un sinnúmero de transformaciones tecnológicas y una descomunal masa de información que se producen en todos los ámbitos de la actuación humana. En este sentido, el presente texto tiene como propósito abordar diferentes teorías, considerando los contextos del aprendizaje y los posibles aspectos capaces de promover la innovación educativa; todo esto enmarcado en el rol fundamental y vinculante del docente con las nuevas tecnologías.
A razón de esto, es importante
resaltar que la educación ha pasado por diversas etapas históricas, en las
cuales el rol del maestro, del alumno y la concepción del conocimiento, han
variado en el tiempo; según los cambios epistémicos y las teorías de aprendizaje
en las cuales se sustentan estos procesos.
Hasta mediados del siglo XX, se marcaba el conocimiento individual, por
sobre el social. A finales del siglo pasado, el enfoque sociocultural valorizó
lo social como complemento al proceso cognitivo de cada individuo, empleando en
la actualidad teorías de aprendizaje basadas en lo social, en el trabajo
colaborativo y cooperativo. Sin embargo, es conveniente revisar de manera
sucinta las principales teorías de aprendizaje y la relación de las mismas con
la tecnología y la forma de aprender, pues en la actualidad, según
Cobo y Moravec (2.011) parece una
ironía que aun, cuando el discurso de una sociedad basada en el conocimiento se
ha asentado de manera global, no sea posible dar una respuesta adecuada a la
demanda de los interesados en estudiar y el modelo de un catedrático hablándole a un
grupo de estudiantes no parece ser suficiente para responder a las demandas de
la época actual.
En ese orden de ideas, se hablará en primer lugar de la
pedagogía cognitiva conductual, en la cual se concibe el aprendizaje como nuevas conductas o cambios en las
conductas que se adquieren como resultado de la respuesta del sujeto ante
estímulos, enseñar desde esta teoría es promover el procesamiento mental a través
de actividades donde el individuo atienda, codifique, transforme, ensaye,
almacene y localice la información. De esta forma, la enseñanza que se le
imparte a un individuo debe estar constituida por su entorno, su pasado,
presente y futuro, además de la realidad concreta e imaginaria con la que
cuenta para amalgamar su nueva estructura mental (Wertheimer, 1944) citado en
(Galvis, 2012). El rol del docente está centrado en ser facilitador y guía del
alumno hacia una comprensión, organizar experiencias didácticas para lograr los
aprendizajes propuestos y diseñar ejercicios y
prácticas en los que se proporcione retroalimentación que permita que los
nuevos conocimientos se relacionen y asimilen dentro de la estructura cognitiva
del estudiante. Sin embargo, el rol docente está enmarcado en ser un proveedor
de conocimientos que si bien es cierto aporta al fin de la educación, limita la
posibilidad para que el estudiante
construya su propio saber y se vea al aprendizaje como un proceso social y significativo.
En segundo lugar, se encuentra al aprendizaje socio-
constructivista caracterizado como
sitios “donde los aprendices pueden trabajar juntos y apoyarse mutuamente al
usar una variedad de herramientas y recursos de información en su búsqueda
guiada de metas de aprendizaje y actividades de solución de problemas” (Wilson,
1996, p. 5) citado por (Anderson & Dron, 2011). En esta concepción el
profesor cumple el rol de orientador o facilitador y no un simple proveedor de
conocimientos. Por lo tanto, el aprendizaje es considerado como un proceso de
construcción de conocimientos e interpretaciones, de asimilación de información
y ajuste de significados previos, que se adaptan de acuerdo a la nueva
información, integrando así conocimientos previos y nuevos (Duffy y Cunningham,
1996). En este enfoque, las herramientas tecnológicas juegan un papel
determinante de aprendizaje social y hacen que el proceso de enseñanza
aprendizaje sea más significativo y eficaz pues Sherry y Wilson (citados por
Chan y otros, 2006) señalan que un ambiente de aprendizaje constructivista es
el lugar en donde los participantes manejan recursos, información, materiales
impresos, visuales, y herramientas tales como programas de procesamiento,
correo electrónico, instrumentos de búsqueda que permiten la construcción de
soluciones significativas a diversos problemas. Cabe resaltar, que en la
actualidad existen diferentes herramientas que facilitan el proceso educativo;
Moodle, videoconferencias, chat, plataformas educativas, wikis, entre otros,
que hace que los docentes deban iniciar un proceso de actualización y empoderamiento
para estar acorde a las necesidades de la educación actual.
En tercer
lugar, se encuentra una teoría en la que el aprendizaje presupone mantener conexiones
permanentes a tres niveles: entre comunidades especializadas, entre fuentes de
información y entre redes, esta teoría es denominada pedagogía conectivista.
También asume, según Anderson & Dron (2011) que el rol del aprendiz no es
memorizar o entender toda la información, sino ser capaz de encontrar, filtrar
y aplicar conocimiento cuando y donde se requiere. Contrario a las teorías
anteriormente descritas, la conectivista se basa en la ubicuidad de las
conexiones en red entre personas, artefactos digitales y contenido. Por ende, la tecnología juega un papel importante en la
determinación de la pedagogía, de hecho, la define. En el conectivismo, el
estudiante asume un rol activo y autónomo, se sitúa en el centro del proceso de
aprendizaje, tiene el control de su saber y hace conexiones con otros para
fortalecerlo, construye redes y ambientes personales de aprendizaje. Por su
parte, el profesor es acompañante del proceso de
enseñanza-aprendizaje, estimula a los estudiantes para que tome las riendas de
su proceso, plantea dudas y guía cuando
este no sepa que hacer orientando su labor. Ahora bien, si se adopta el
conectivismo como teoría ¿Cómo se podría implementar en las instituciones que
aún no cuentan con estos mecanismos de información y conectividad?
En cuarto lugar, se halla el modelo TPCK de Koehler y Mishra,
el cual está caracterizado por tres componentes principales de conocimiento:
Contenido Curricular, Pedagogía y Tecnología. Koehler y Mishra (2006, 2008)
consideran que son la base de una buena práctica educativa con TIC y son una
técnica pedagógica que usan las tecnologías de forma constructiva para enseñar
un contenido curricular pues es la articulación entre comprender la diversidad de alumnos y sus
necesidades de aprendizaje, planificar y diseñar entornos de aprendizaje y
experiencias que satisfagan la
diversidad de necesidades de aprendizaje de los alumnos, desarrollar estrategias
didácticas eficaces para atender adecuadamente a la diversidad de necesidades, identificar
estrategias de gestión de aula para apoyar la diversidad de alumnos en un aula
tecnológica y, por último, evaluar a la diversidad de estudiantes en una aula mediada
por tecnologías (Niess, 2008).
Finalmente, vale la pena mencionar el aprendizaje
invisible propuesto por Cobo y Moravec, el cual se concibe como una búsqueda
para “remixar formas de aprender que incluyen continuas dosis de creatividad,
innovación, trabajo colaborativo y distribuido, laboratorios de experimentación
así como nuevas formas de traducción del conocimiento” (Cobo y Moravec, Pag. 27). Es
una llamada a construir de manera conjunta un paradigma de educación que
resulte inclusivo, que no se anteponga a ningún planteamiento teórico que
ilumine áreas del conocimiento hasta ahora desatendidas y en donde las TIC
juegan un rol importante, pero no determinante.
A modo de conclusión y
tomando como referente la revista
tendencias pedagógicas Número 21 de Segovia (como se cita en Contreras (2010, p. 18,19) Las prácticas educativas que busquen la
innovación, más que cumplir con las expectativas del sistema,
deben ser ideadas y desarrolladas para
llevar a cabo propuestas que son
trascendentales para ellas; generar ambientes con amplios grados de libertad y
compromiso; presentar una imagen de diversidad, de movimiento, romper las fronteras curriculares; prestar especial
atención a la participación, a la observación y a la escucha de los educandos; buscar el sentido
de las cosas; y procurar que no exista separación entre el tiempo de vivir y el
de aprender. Características propias de una escuela que propicia un aprendizaje
significativo, desarrolla habilidades y competencias, escuela
en la que se disfruta y se aprende de forma simultánea. Por tanto, no se trata en ningún momento de establecer si las TIC en la
educación son la herramienta infalible y veraz que va a solventar todos los
problemas. Al contrario, lo que se pretende es consolidar y unificar
perspectivas que conlleven a un bienestar común.
REFERENTES
Anderson, T:
Dron, J (2011). Tecnología para el aprendizaje a través de tres generaciones de
pedagogía a distancia mediada por tecnología
Cobo, C;
Moravec, J.W (2011) Aprendizaje invisible. Hacia una nueva ecología de la
educación.
DUFFY, T y
CUNNINGHAM, D. (1996). Constructivism: Implications for the design and delivery
of instruction. In D. H. Jonassen, Educational communications and technology,
Simon & Schuster, Macmillan, Nueva York.
Ertmer, P., & Newby, T. (1993). Conductismo,
cognitivismo y constructivismo: una comparación de los aspectos críticos desde
la perspectiva del diseño de instrucción.Performance improvement quarterly.
Galvis, A. H. (2012). Teorías de aprendizaje como
sustento a la creación de AVAs. En A. H. Galvis, Ambientes activos para
el aprendizaje apoyados con TIC. Metacursos.
Segovia, J. D. (2013). Un
marco crítico de apoyo para ubicar y redireccionar experiencias innovadoras en
educación: comprensión y transformación. Tendencias pedagógicas, (21), 9-28.
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4182689
Valverde Berrocoso, J., Garrido Arroyo, Ma C. y
Fernández Sánchez, R..: (2010). “Enseñar y aprender con tecnologías: un modelo
teórico para las buenas prácticas educativas con TIC”. En De Pablos Pons, J.
(Coord.) Buenas prácticas de enseñanza con TIC [monográfico en línea]. Revista
Electrónica Teoría de la Educación: Educación y Cultura en la Sociedad de la
Información. Vol. 11, no 1. Universidad de Salamanca, pp. 203-229.
http://revistatesi.usal.es/~revistas_trabajo/index.php/revistatesi/article/view/5840/5866
ISSN: 1138-9737


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